martes, 5 de junio de 2012

Calera



Relee el principio del cuento, pero aquellos párrafos no le dicen nada. Quién diablos es Damián, quiénes son Rosa, Amparo y Remedios. Por qué tienen nombres tan arcaicos. Reconoce su propia letra en el cuaderno y lee que las tres mujeres rezaban cuando Damián entró en la habitación, que estaban vestidas de negro y tenían los ojos hinchados. Estaban sentadas alrededor de un ataúd cerrado; Damián interrumpió el rezo, las lágrimas y los suspiros. Parecía que no debía estar ahí. Quizás había salido a conseguir algo, ¿pero qué? En el cuaderno se lee también que era de noche y que era una casa pobre: “sólo unas cuantas sillas y un foco desnudo”. Ahí se detiene su letra insegura, temblorosa, escrita con una pluma que apenas rozó el papel a rayas.
            Emilia lee muy concentrada todos los detalles y trata de continuar la historia. No se atreve aún a escribir nada. Se imagina el foco, la palabra foco, hubiera preferido “bombilla”, más elegante. Y una descripción de las sillas, de madera, de mimbre, apolilladas. Cierra los ojos para imaginarse a Damián, moreno, fuerte, con bigote. O sin él. Sin bigote. Moreno, pero con ojos verdes, almendrados. Alto, pero no demasiado, lo justo. Las mujeres muy jóvenes, aunque envejecidas por el luto. O mejor tres viejas, dos muy delgadas y una gorda, con muchas canas y un pañuelo en la cabeza que no puede cubrir el cabello blanco. Entonces Damián es el hijo de una de ellas, o el nieto, por la edad, si ellas son viejas y él tiene unos veinte años será su nieto. El nieto de Remedios. Remedios es una de las mujeres delgadas, sus ojos también son avellanados. Damián había salido a avisar a Juan, su padre. Juan había ido al pueblo a buscar medicinas, pero no las encontró y le habían dicho que tenía que ir a Calera, que ahí las conseguiría. Le llevó todo el día llegar a la clínica en donde las encontró, finalmente. Fue a la mañana siguiente cuando Clara, la madre de Damián, murió de un paro respiratorio. No pudo soportar la enfermedad. Y su marido había encontrado por fin las medicinas, pero ya no le servirían de nada.
            Juan salió victorioso de la clínica con las medicinas en la mano. Tuvo que dormir en Calera esa noche y por la mañana, tras un frugal almuerzo, se tomó una cerveza en una cantina en lo que salía el autobús. Nomás una. No podía derrochar en esas circunstancias, pero el calor ya no lo dejaba respirar. Necesitaba descansar un rato en la sombra. Cuando Damián llegó al pueblo le dijeron que su padre había ido a Calera. Dejó recado de que le dieran la noticia. Pero luego se arrepintió, para qué se iba a enterar por boca de extraños. Iría directamente a la casa, de todos modos. Mejor no le digan nada. Y volvió solo. Por eso las mujeres se sorprendieron. Porque Juan no venía con él.
            En ese momento Cristina entra al estudio con un vaso de agua en la mano. Doña Emi, le tocan las pastillas de las cuatro. Emilia gira la cabeza bruscamente. Las cuatro. ¿Cuáles pastillas? Las pastillas doña Emi, tómeselas por favor. Emilia mira detenidamente a Cristina tratando de reconocerla. Lleva un delantal blanco y sus caderas son amplias. Su sonrisa invita a la confianza. Emilia deja la pluma en la mesa y extiende una mano temblorosa surcada por arrugas, se toma las pastillas y da un lento sorbo de agua. Muy bien doña Emi, en un ratito le subo el té. ¿Cuál té? Pero Cristina ya baja las escaleras y no puede escucharla. Emilia se queda un momento mirando el cerezo del jardín a través de la ventana. Llueve. Luego vuelve al cuaderno.
Relee el principio del cuento, pero aquellos párrafos no le dicen nada. Quién diablos es Damián, quiénes son Rosa, Amparo y Remedios. Por qué tienen nombres tan arcaicos. Cierra los ojos y trata de recrear la escena. Tres muchachitas solas con lágrimas en los ojos. Huérfanas, indefensas. Damián debe de ser un pariente a quien han dado la noticia y viene a hacerse cargo de ellas. Las niñas lo miran con temor, pero los ojos negros del extraño poco a poco van inspirándoles confianza. Él les explica quién es, les dice que va a ayudarlas.