Se inscribió a un curso que duraba todo el verano. Le daba igual perderse a las chicas que paseaban en faldita, las caminatas por la playa y las cervezas en el parque. Apenas contestaba el teléfono cuando sus amigos se empecinaban en que saliera a dar una vuelta, carajo que llevas no sé cuánto tiempo ahí encerrado y mira nomás el buen tiempo que hace. Le dolió un poco perderse la fiesta de la recién llegada de ojos pizpiretos, pero ya iban a ver todos cómo se hacía millonario, cómo había tenido tanta visión y cómo iba a triunfar. Pasaba tardes y noches haciendo agujeritos en unas tarjetas que le habían dado en el curso y se asombraba de toda la información que podía transmitirse gracias a ellas. Sabía que había mucho más gente como él, gente que tomaba el toro por los cuernos y enfrentaba, no, desafiaba al futuro.
Tenía un sistema de perforaciones que no podía tener símil en el mundo, estaba convencido, y esperaba tener pronto una oportunidad para demostrarlo. Seguro que en cualquier momento lo invitarían a un congreso de perforadores donde podría demostrar sus habilidades que progresaban día con día a velocidades insospechadas.
Lo contrataron en una nueva compañía, que era la materialización de toda vanguardia, y aunque sus amigos ingresaban a la universidad, él tenía la certeza de que el camino al éxito no estaba en los libros sino el la intuición. Le decían que podía matricularse en alguna ingeniería, pero él sabía que esos agujeros eran oro puro y que no había conocimiento que pudiera con ellos. Así que pasaron los meses y continuó con su tarea. El sueldo en la empresa no era tan alto como imaginaba, pero gracias a su destreza pudo cumplir con trabajo de casi dos jornadas en una y aumentar sus ingresos de manera importante.
Ser perforador de tarjetas lo satisfacía enormemente y necesitaba poca cosa más para sentirse en armonía con cuanto le rodeaba. Tomaba el autobús por las mañanas, almorzaba con Berta, que era una secretaria encantadora y con Otto, un programador que procuraba alentarlo para que hiciera un nuevo curso y trabajara en su equipo; sin embargo, Tobías otorgaba tal importancia a la manufactura de las tarjetas que por nada del mundo cambiaría de actividad. Y así llegó el siguiente verano, y el siguiente invierno.
Una tarde, al llegar a casa y abrir el periódico, se topó con una noticia que cambiaría la historia de la humanidad y que causaría en su vida trastornos seguramente irreparables. En alguna maldita ciudad, que ojalá fuera arrasada por huracanes, temblores y pestes de todo tipo, algún subnormal de gafas había inventado un mecanismo mediante el cual las computadoras habían dejado de necesitar sus servicios. No lo podía entender, o las tarjetas se perforaban solas o era cosa del mismísimo demonio.
Pasaron un par de días sin que sucediera nada en la empresa. Berta y Otto intercambiaban miradas que Tobías percibía sin decir nada y la charla del almuerzo se volvió tan sosa que el tercer día prefirió comer solo en una banca del parque.
Y un día sucedió. Pocos minutos antes de la hora de salida, el supervisor de Tobías lo llamó a su oficina. Le habló de las nuevas tecnologías que se estaban desarrollando y le ofreció una capacitación para que continuara trabajando con ellos. Tobías le dijo que iba a pensarlo.
Al llegar a casa destapó una cerveza y se instaló en el sofá. Se quedó un buen rato mirando el televisor apagado y concluyó que aquello no podía ser cierto, que seguramente todo era una farsa para que las empresas dejaran de producir tarjetas y la nueva competencia se quedara con todo el mercado. No era más que un sucio complot. Así que lo que tenía que hacer era continuar con su producción con más ahínco que nunca y estar preparado para cuando se desvelara la verdad. El único problema era que el gerente no iba a creerlo, pero eso importaba poco. Con sus ahorros podría sobrevivir varios meses y estaba convencido de que ese truco para críos no podría mantenerse mucho tiempo.
Al día siguiente se presentó en la empresa con una gran sonrisa. Declinó cortésmente la propuesta que le habían hecho y almorzó por última vez con Otto y Berta. Tomaron una copa en el bar de enfrente y les dio sendos abrazos. Berta no pudo contener un par de lágrimas.
En pocos días había conseguido todo el material necesario para instalar en su habitación un taller de perforaciones. Si sus cálculos eran correctos, en poco más de un mes tendría tarjetas suficientes para abastecer a su antigua empresa por varios días, días en los que la competencia se quedaría paralizada como un ciervo en la carretera ante el choque inminente de un vehículo. Y él, al fin, sería el héroe que siempre había soñado ser.
Apenas comió y durmió durante las siguientes semanas. Las tarjetas se acumularon sobre la mesa, sobre el sofá, sobre el suelo y, finalmente, sobre la cama. Podía dormir en el pasillo y en el baño si era necesario, pero su actividad debía continuar. La barba comenzó a crecerle, el cabello le caía sobre la frente y se cortaba las uñas sólo cuando éstas le impedían que cumpliera con su labor de manera eficaz. No usaba más que calzoncillos para no ensuciar la ropa y no preocuparse por lavarla. Habían pasado ya varios meses. Los de la empresa debían de estar ciegos, era imposible que nadie se diera cuenta de la trampa en la que habían caído. Una tarde de noviembre se dio cuenta de que no tenía más material, ni dinero, ni alimento. Pero no podía parar ahora, cuando la verdad estaba por salir a la luz, cuando su triunfo era claro. Tomó los pocos libros que tenía en la estantería, arrancó cuidadosamente todas sus páginas y comenzó a llenarlas de agujeros. Si no tenía más tarjetas cualquier cosa podría servir. Cuando acabó con ellos siguió con todos los papeles que encontró en el departamento, con los imanes del refrigerador, con los manteles, con los discos, las servilletas, el papel higiénico, sus calcetines y una lechuga podrida. El colchón de su cama y el sofá se llenaron también de agujeros. La madera del escritorio le costó un poco más de trabajo y cuando llegó a las paredes, los poros del yeso se abrieron ante él, dulcemente. Logró perforar también el techo y batalló un poco con los electrodomésticos y el retrete. En los mangos de los cubiertos había transcrito información importantísima sobre una guerra inminente con países asiáticos y en las puertas podía leerse un interesante tratado sobre economías emergentes. Los cajones contaban crímenes de carácter racial y en el suelo podrían descifrarse distintas posturas ante el comunismo. Cuando no le quedó nada por perforar se dirigió al baño. Miró su rostro constelado en el espejo y se colocó la perforadora en los labios. Presionó una y otra vez, en la nariz, en las mejillas, en el pecho, los hombros, los muslos. Y pudo, gracias a una ocurrencia de último minuto, alertar a quienes hallaran su cuerpo sobre el peligro que corría el curso de la historia si no se percataban a tiempo de este gran error.
lunes 1 de junio de 2009
jueves 2 de abril de 2009
Uruchurtu vs. Uruchurtu
Uruchurtu 1 fue diputado
Uruchurtu 2 fue regente
Uruchurtu 1 era cuate de don Porfirio
Uruchurtu 2 intentó sin éxito que Elvis le diera un concierto privado
Uruchurtu 1 tuvo que irse a Francia al comenzar la Revolución
Uruchurtu 2 tuvo la culpa de que los Beatles no vinieran a México
Uruchurtu 1 extrañaba su hogar y decidió volver
Uruchurtu 2 destruyó el antiguo pueblo de Tacubaya y buena parte del Centro Histórico
Uruchurtu 1 tuvo la ocurrencia de regresar a México en un barco llamado Titanic
Uruchurtu 2 presentó cargos contra el autor de La Celestina (por inmoral, obvio) en 1957
Uruchurtu 1, en un mortal gesto de caballerosidad, le cedió su lugar en uno de los últimos botes salvavidas a una mujer inglesa
Uruchurtu 2 era un declarado enemigo de los monumentos históricos
Uruchurtu 1 fue el único mexicano que murió a bordo del Titanic
Manuel Uruchurtu Ramírez: (Hermosillo, 1872-Altamar, 1912)
Ernesto Peralta Uruchurtu: (Hermosillo, 1906-Ciudad de México, 1997)
salud
Uruchurtu 2 fue regente
Uruchurtu 1 era cuate de don Porfirio
Uruchurtu 2 intentó sin éxito que Elvis le diera un concierto privado
Uruchurtu 1 tuvo que irse a Francia al comenzar la Revolución
Uruchurtu 2 tuvo la culpa de que los Beatles no vinieran a México
Uruchurtu 1 extrañaba su hogar y decidió volver
Uruchurtu 2 destruyó el antiguo pueblo de Tacubaya y buena parte del Centro Histórico
Uruchurtu 1 tuvo la ocurrencia de regresar a México en un barco llamado Titanic
Uruchurtu 2 presentó cargos contra el autor de La Celestina (por inmoral, obvio) en 1957
Uruchurtu 1, en un mortal gesto de caballerosidad, le cedió su lugar en uno de los últimos botes salvavidas a una mujer inglesa
Uruchurtu 2 era un declarado enemigo de los monumentos históricos
Uruchurtu 1 fue el único mexicano que murió a bordo del Titanic
Manuel Uruchurtu Ramírez: (Hermosillo, 1872-Altamar, 1912)
Ernesto Peralta Uruchurtu: (Hermosillo, 1906-Ciudad de México, 1997)
salud
viernes 27 de febrero de 2009
la verdadera historia de benjamin button
sí sí, un libro es un libro y una peli es una peli
la peli está muy bien, right mama?
pero hay que decir que el libro es mucho menos romántico y que no provoca lagrimillas (no hay cate blanchetts ni brad pitts despidiéndose dramáticamente)
de la madre de benjamin no se sabe nada (¿se murió?, ¿existió? a quién le importa). el ancianito tiene una buena relación con su padre, quien no lo abandona, lo cría y lo incorpora a la empresa de los Button (que hace clavos y no botones)
pero la discrepancia más interesante es, a mi parecer, la concerniente al romance.
benjamin, cuya madurez intelectual va también en orden inversa, es decir, que no le interesan los juegos de niños a los cinco años, sino las enciclopedias, conoce a una chavala en un baile cuando ambos tienen 20 años (él físicamente 50). ella, a quien le gustan los maduritos, se enamora también de él y se casan
lo divertido, es que conforme pasa el tiempo ella se vuelve una aburrida de lo peor y él un juerguista perdido, je je.
entonces, la separación (que en el libro no es muy explícita) ocurre porque no tienen nada en común, y no porque él, tras profundas reflexiones, decida que es lo mejor para todos. se aleja simplemente y se dedica a cosas más interesantes: bailes, automóviles, la guerra, el golf..
finalmente se matricula en harvard, luego en el instituto, luego en la primaria..
desaparece
fin de la historia
pues nada, que a mí me gusta más ésta
palomita para Fitzgerald
la peli está muy bien, right mama?
pero hay que decir que el libro es mucho menos romántico y que no provoca lagrimillas (no hay cate blanchetts ni brad pitts despidiéndose dramáticamente)
de la madre de benjamin no se sabe nada (¿se murió?, ¿existió? a quién le importa). el ancianito tiene una buena relación con su padre, quien no lo abandona, lo cría y lo incorpora a la empresa de los Button (que hace clavos y no botones)
pero la discrepancia más interesante es, a mi parecer, la concerniente al romance.
benjamin, cuya madurez intelectual va también en orden inversa, es decir, que no le interesan los juegos de niños a los cinco años, sino las enciclopedias, conoce a una chavala en un baile cuando ambos tienen 20 años (él físicamente 50). ella, a quien le gustan los maduritos, se enamora también de él y se casan
lo divertido, es que conforme pasa el tiempo ella se vuelve una aburrida de lo peor y él un juerguista perdido, je je.
entonces, la separación (que en el libro no es muy explícita) ocurre porque no tienen nada en común, y no porque él, tras profundas reflexiones, decida que es lo mejor para todos. se aleja simplemente y se dedica a cosas más interesantes: bailes, automóviles, la guerra, el golf..
finalmente se matricula en harvard, luego en el instituto, luego en la primaria..
desaparece
fin de la historia
pues nada, que a mí me gusta más ésta
palomita para Fitzgerald
sábado 21 de febrero de 2009
This unlikely story begins on a sea that was a blue dream, as colorful as blue-silk stockings, and beneath a sky as blue as the irises of children's eyes. From the western half of the sky the sun was shying little golden disks at the sea—if you gazed intently enough you could see them skip from wave tip to wave tip until they joined a broad collar of golden coin that was collecting half a mile out and would eventually be a dazzling sunset. About half-way between the Florida shore and the golden collar a white steam-yacht, very young and graceful, was riding at anchor and under a blue-and-white awning aft a yellow-haired girl reclined in a wicker settee reading The Revolt of the Angels, by Anatole France.
Fitzgerald bueno, bueno..
murakami regulero
toole para aventarlo por la ventana con todo y carro de salchichas
todo por ahora
lili y jai en la puerta, que mala constumbre esa de llegar antes de la hora convenida..
Fitzgerald bueno, bueno..
murakami regulero
toole para aventarlo por la ventana con todo y carro de salchichas
todo por ahora
lili y jai en la puerta, que mala constumbre esa de llegar antes de la hora convenida..
jueves 4 de diciembre de 2008
súper héroe
había un árbol gigantesco lleno de luces a la mitad del zócalo y una pista de hielo. lo extraño es que no sólo no me disgustó el espectáculo, creo que hasta lo disfruté. hicimos fila para subirnos al mirador y ver a la gente que patinaba. era casi conmovedor.. estoy envejeciendo? me estoy volviendo blanda?
y mientras tanto carlo me cuenta que en Bariloche Orión está al revés..
y houllebecq me acompaña por ahí, ya llegué a la parte buena, ya decía yo que no podía quedarse hablando de partículas y laboratorios después del manifiesto enganchón que tiene con las mujeres que se frotan unas con otras. y si no me creen échenle un ojo a Lanzarote..
y mientras tanto carlo me cuenta que en Bariloche Orión está al revés..
y houllebecq me acompaña por ahí, ya llegué a la parte buena, ya decía yo que no podía quedarse hablando de partículas y laboratorios después del manifiesto enganchón que tiene con las mujeres que se frotan unas con otras. y si no me creen échenle un ojo a Lanzarote..
jueves 13 de noviembre de 2008
día del cartero
Plasson pinta el océano con agua de mar. Pasa toda la tarde de pie sobre la arena, contemplando y pintando. Cuando comienza a oscurecer sube la marea y el agua comienza a rodearlo, a cubrirlo. Cuando el agua le llega al corazón pasa por él una barquilla, entonces él recoge el caballete y se deja llevar a casa.
Eso cuenta el primer capítulo del libro; qué alegría haberlo comprado y qué alegría llevarlo bajo brazo hasta el metro y qué alegría leerlo aunque tenga que subir el volumen a mi cabeza cuando pasa el chaval con una bocina en la mochila gritando que por diez pesos me voy a llevar los éxitos de la orega de van gogh, aunque yo nunca me llevo nada... pobre van gogh si estuviera al tanto...
y luego el zócalo repleto de gente que ve proyectada una película en una pantalla gigante. y luego me entero de que es una peli navideña y digo cómo es que toda esta gente está aquí para eso, con lo coñazo que son las pelis navideñas... y luego pienso que es por el imán que tienen las cosas gratuitas y que yo también quiero algo gratis, pero no una peli navideña, eso sí que no.
y hoy es día del cartero. y mi padre le ha dado unos pesos al que viene por aquí, no sé cuántos, pero espero que muchos. tienen una labor muy bonita, ponen contenta a la gente.
y entonces quería mandar algunas cartas y fui al correo. y estaba cerrado porque es día del cartero. estúpidos carteros.
Eso cuenta el primer capítulo del libro; qué alegría haberlo comprado y qué alegría llevarlo bajo brazo hasta el metro y qué alegría leerlo aunque tenga que subir el volumen a mi cabeza cuando pasa el chaval con una bocina en la mochila gritando que por diez pesos me voy a llevar los éxitos de la orega de van gogh, aunque yo nunca me llevo nada... pobre van gogh si estuviera al tanto...
y luego el zócalo repleto de gente que ve proyectada una película en una pantalla gigante. y luego me entero de que es una peli navideña y digo cómo es que toda esta gente está aquí para eso, con lo coñazo que son las pelis navideñas... y luego pienso que es por el imán que tienen las cosas gratuitas y que yo también quiero algo gratis, pero no una peli navideña, eso sí que no.
y hoy es día del cartero. y mi padre le ha dado unos pesos al que viene por aquí, no sé cuántos, pero espero que muchos. tienen una labor muy bonita, ponen contenta a la gente.
y entonces quería mandar algunas cartas y fui al correo. y estaba cerrado porque es día del cartero. estúpidos carteros.
jueves 6 de noviembre de 2008
de nuez
otra vez al fondo de la jerarquía laboral: yo, juan guillermo, guadalupe, elena, marcelo, felipe, joder felipe y claro dios sobre todas las cosas.. bueno, ahora están los chavales de servicio social debajo de mí, ahora qué, me desquito con ellos, les gritoneo y les digo incompetentes? pues no, les doy palmaditas en los hombros, son buenos chicos
gana obama, la bolsa se cae, las avionetas también y yo me como unos krankys que no había probado como en 10 años en el momento más justo y necesario, bien
es un momento duro este, aunque no lo parezca
podría sumarme al movimiento por bajar el precio de los cubatas pero no serviría de nada
acontecimientos que no creí que fueran a llegar ya nunca, pero llegan como una bofetada y yo me quiero largar, a donde sea, o meter la cabeza en la tierra como un avestruz, bichos listos, cómo los hemos subestimado.. sí, eso podría servir, hacer un tratado sobre los avestruces, o largarme, por qué no.. cómo estará el clima en Túnez, hace tanto que no veo a mi amigo Seiya que está en Japón o al Agustín que debe estar tomando un tinto en Mendoza..
Estará lloviendo en la Isla de Pascua?
gana obama, la bolsa se cae, las avionetas también y yo me como unos krankys que no había probado como en 10 años en el momento más justo y necesario, bien
es un momento duro este, aunque no lo parezca
podría sumarme al movimiento por bajar el precio de los cubatas pero no serviría de nada
acontecimientos que no creí que fueran a llegar ya nunca, pero llegan como una bofetada y yo me quiero largar, a donde sea, o meter la cabeza en la tierra como un avestruz, bichos listos, cómo los hemos subestimado.. sí, eso podría servir, hacer un tratado sobre los avestruces, o largarme, por qué no.. cómo estará el clima en Túnez, hace tanto que no veo a mi amigo Seiya que está en Japón o al Agustín que debe estar tomando un tinto en Mendoza..
Estará lloviendo en la Isla de Pascua?
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